Quiero decirte que mi respaldo no ha sido el producto de la espontáneidad, ni del ciego optimismo.
Primero, me ha alarmado la falta de entusiasmo y apoyo que has demostrado por activistas en la red que no han sido en alguna forma aprovados por tu equipo. Aunque hablas de un movimiento, en la red veo que ese movimiento tiene que venir de tu espacio, de que tiene que darse dentro de los parámetros controlados por tu campaña.

Si los instrumentos de la red resultan en la subversión de jerarquías; haz demostrado como con el caso de John Anthony o con el repudio de la acti-red que tus esferas de influencia son inclaudicables. Que hay jerarquías pre-establecidas a tu alrededor que si se alteran, son recibidas tanto con el activo repudio de tus subalternos como con el desdén de tu silencio.
¿Cómo ha de ser éste un movimiento democrático si quieres controlar como el pueblo no dicta ni decide?
¿Cómo ha de ser transformativo, si uno no controla, desecha o reinventa tu campaña política?
¿Cómo hemos de saber que nuestras palabras valen si no haz de escuchar nuestra voz?
Sin embargo, éstas son dudas quedan rebasadas por la serie de epifanías que tu campaña me han revelado.
De cómo el miedo me llevaba a negar tu candidatura en un intento falaz de protegerte.
De cómo los grilletes del prejuicio me immobilizaban ante la mar de clases sociales, de lenguajes, de creencias y de edades que te cercan por donde pasas.
De cómo la inspiración de tus palabras alimentaba el cinismo que ha subrayado mi activismo político.
No espero que tu optimismo te convierta en un mesías.
No espero que tu mulataje borre el racismo.
No espero que tu deseo de una democracia transformativa contrareste la corrupción.
No espero que tu procedencia como hijo de un immigrante le abra las puertas a los millones que sufren los efectos del nativismo eurocentrista que infectan esta nación.
No espero que este país ni el mundo entero cambien el día que te confirmen frente a la Casa Blanca.
No.
Sin embargo ...
Sin embargo ...
Ha sido la prédica de amigos y vecinos.
Ha sido la sonrisa a flor de labios del bodeguero.
Ha sido el entusiasmo del conserje.
Ha sido la emoción de la dueńa de la taquería.
Y más que nada y sobre todo,
Han sido mis hijos, el entusiasmo de mis hijos, que hace algunos días atrás me acosaron para que les dijera todo sobre Obama.
Querían saber si eres un hombre decente.
Querían saber si eres un politico honesto.
Querían saber si serás un presidente capaz.
Pero sobre todo querían saber si apoyaba al hombre con quien ellos se reconocian
"Mami, él se parece a ti."
"Mami, él se parece a mi."
"Mami, el se parece a mi amigo, a mi maestro, a los vecinos".
Y fue en ese instante, en ese momento que mi decisión quedó sellada.
Tú lo has dicho pero valer repertir : Esta campaña no será fácil.
Hay gentes de todas pieles, todas identidades, todas ideologías, todas clases sociales que están prestos a detenerte y tratar la posibilidad que tú representas como si fuera una amenaza.
A la misma vez hay gentes de todas pieles, todas identidades, todas ideologías, todas clases sociales que están a usarte como excusa para que no haya cambio.
Por eso hoy me decido con un asterisco en la mano : Me reservo el derecho de usar este parapeto para criticarte en el mañana.
En tanto que hoy me levanto no para defenderte pero para decir márcame presente.
Aquí te ofrezco mi mano para mantener viva la posibilidad de una perspectiva nueva, llena de cambios.
Hoy the digo, márcame presente,
Barack Obama para presidente.
Abrazos,
Liza Sabater, Fundadora
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